
"El fútbol hecho arte, el fútbol elevado a la más alta jerarquía en sutilezas sin olvidar la efectividad. Aunque el remate final no fuera suyo, le correspondía toda la acción, desde la puntada inicial. La llevaba cosiendo fino y la entregaba para que alguien le colocara el nudito. Con las medias caídas las más de las veces, con su cuerpo un tanto inclinado hacia adelante, solía realizar asamblea de jugadores en un costado de la cancha. Llamaba a reunión para charlar bajito pasándola de empeine en empeine y de pronto salía de allí entre un enjambre de piernas o la entregaba al compañero que él mismo había librado de custodias.
En aquella línea histórica estudiantil que completaron Lauri, Scopelli, Zozaya y Guaita, fue el conductor, el estratega, el artífice. En los seleccionados jugó muchas veces al centro y fue el piloto olímpico de la delantera argentina en los Juegos de Amsterdam. En los dos puestos brilló. En ambos jugó e hizo jugar.
Los hubo más realizadores pero nadie lo superó en arte. Apenas si algún afortunado lo igualó. De 'Nolo' podía decirse ¡eso es fútbol! Ya fuera con las rayas rojas y blancas o con las de la bandera de la patria, fue la depuración futbolística, la estilización, lo elegante y lo práctico reunido por una suerte de magia. Maestro en las aulas por aquellos días ya lejanos, era maestro sobre las gramillas que pisaba."
Este relato es un fragmento de una nota que el notable periodista rioplatense Borocotó escribió sobre Ferreira. Fue publicada el 20 de enero de 1950 por la revista El Gráfico.